30 abril 2026

Agua y vida: aprender desde el humedal

 Semana 3 del Curso Vacacional “Pequeños Guardianes del Humedal”

25, 26 y 27 de abril de 2026

En Santay, el agua no es un concepto: es el entorno que sostiene la vida cotidiana. Durante la tercera semana del curso vacacional Pequeños Guardianes del Humedal, niñas y niños de la comunidad se acercaron a comprender una verdad esencial: el agua es la base del equilibrio del humedal y de la vida que lo habita.
Actualmente, el Observatorio de Santay se encuentra en etapa de mantenimiento, por lo que las actividades del curso se están desarrollando en la Casa Comunal de la comunidad, espacio facilitado por la Asociación de Servicios Turísticos ASOSERTU–Santay. Lejos de ser una limitación, esta situación ha fortalecido el vínculo directo con la comunidad, integrando aún más el proceso educativo al territorio.

Mirar el territorio con otros ojos

Las actividades de esta semana se centraron en algo fundamental: observar y entender el entorno inmediato.

Desde los espacios comunitarios y su relación directa con el estero, los niños pudieron reconocer cómo el agua está presente en todo:

  • en el suelo húmedo
  • en la vegetación
  • en los espacios donde habitan los animales
  • en los cambios visibles del paisaje

Este ejercicio, aparentemente simple, tiene un efecto profundo: transforma la forma en que los niños perciben su propio territorio.

El guardaparque: conocimiento desde la experiencia

El momento central de la semana fue la charla brindada por los guardaparques Jonathan Coronel y Stalyn Roldán, del Área Protegida Isla Santay. 

Desde su experiencia directa en el territorio, explicaron a los participantes:

  • la relación entre el agua y la fauna del humedal
  • por qué el agua es el hogar de muchas especies
  • cómo su calidad influye en la supervivencia de los animales
  • y qué sucede cuando ese equilibrio se ve afectado


No fue una clase teórica. Fue un conocimiento vivo, transmitido por quienes observan y protegen el humedal todos los días.

Este tipo de interacción es clave, porque conecta a los niños con figuras reales de cuidado del territorio y refuerza una idea esencial:
proteger el humedal es una responsabilidad compartida.


Santi como guía: aprender jugando y creando

El componente educativo se reforzó a través de una actividad cercana y significativa:
el coloreado de afiches educativos con Santi, el Guardián del Humedal.

A través de estas láminas, los niños trabajaron mensajes claros:

  • el agua como hogar de la fauna
  • la conexión entre todos los elementos del humedal
  • pequeñas acciones para cuidar el agua

Santi no es solo un personaje. Es una herramienta pedagógica que permite traducir conceptos complejos en mensajes comprensibles y cercanos.

Y aquí hay algo que vale la pena destacar:
cuando un niño colorea, no solo juega… internaliza el mensaje.

Educar desde el territorio, para el territorio

Esta semana no se trató de grandes montajes ni de actividades complejas.
Y eso está bien.

Porque lo esencial ocurrió:


los niños escucharon, observaron y comprendieron mejor el lugar donde viven.


En un humedal habitado como Santay, la educación ambiental no puede ser externa ni desconectada. Tiene que nacer desde el territorio, desde sus actores, desde su realidad.




Y en ese camino, cada paso cuenta.














21 abril 2026

Santay: más que un área protegida


Pensar en la isla solo como un espacio natural limita la comprensión de su verdadera complejidad. Santay es un territorio habitado, y esa condición cambia su gestión.

Durante años, la Isla Santay ha sido vista como un símbolo de conservación. Es un humedal de importancia internacional, un área protegida frente a una de las principales ciudades del país, y un refugio de biodiversidad en medio del estuario del Guayas. Todo eso es cierto, pero también es incompleto. Santay no es solo un ecosistema; es, primero que nada, un territorio vivido.

En Santay vive una comunidad. Familias que han construido su vida en relación con el río, el manglar y los ciclos naturales del humedal. Esta presencia no es reciente ni marginal; es parte fundamental del territorio. Sin embargo, a menudo las formas de pensar y gestionar la isla tienden a ignorar esta dimensión, como si la conservación exigiera separar la naturaleza y la sociedad.

Ese es, quizás, uno de los principales desafíos conceptuales que enfrenta Santay: superar la idea de que proteger implica aislar. En la práctica, la isla nos enseña lo contrario. Aquí, no se puede entender la conservación sin la comunidad, y la comunidad no puede prosperar sin el ecosistema que la sostiene. Es en esa interdependencia donde residen su valor y su complejidad.

Hablar de Santay como un humedal habitado no es solo una frase. Es una forma diferente de entender el territorio y, por tanto, de gestionarlo. Implica reconocer que en este espacio se tiene unas dimensiones ecológicas, sociales, culturales y económicas que no pueden abordarse por separado. También implica aceptar que las decisiones no pueden tomarse solo desde criterios técnicos o administrativos, sino que deben incluir la experiencia de quienes viven y conocen el lugar desde dentro.

Durante décadas, en Santay se han formado procesos que muchas veces no son visibles desde afuera. Estas incluyen prácticas de adaptación al entorno, formas de organización comunitaria, iniciativas de educación ambiental y vínculos con instituciones y actores externos. Este conocimiento acumulado es un recurso fundamental. Ignorarlo empobrece la gestión y la hace menos efectiva.

El desafío, entonces, no es pequeño. Se trata de revisar los enfoques tradicionales de manejo de áreas protegidas y avanzar hacia modelos más completos. La comunidad no debe verse como un elemento a controlar o integrar de manera superficial; debe ser un actor central en la construcción del territorio. También se debe repensar las herramientas de planificación, los métodos de participación y cómo se conectan las políticas públicas con las realidades locales.

Santay tiene una particularidad que debe verse como una oportunidad: su cercanía con la ciudad. Esta proximidad la convierte en un lugar ideal para la educación ambiental, para el encuentro entre lo urbano y lo natural, y para crear una ciudadanía más consciente de su entorno. Pero esta potencialidad solo puede desarrollarse completamente si se reconoce la complejidad del territorio y se actúa en consecuencia.

Reducir Santay a una categoría administrativa o a un destino turístico es perder de vista su dimensión más profunda. Es ignorar que es un territorio donde se cruzan historias, prácticas y expectativas que no pueden simplificarse. Limitarlo es restringir las posibilidades de tener una gestión verdaderamente sostenible.

Pensar en Santay como un humedal habitado no soluciona automáticamente sus problemas, pero sí ayuda a formular mejor las preguntas. ¿Cómo equilibrar la conservación y el desarrollo comunitario? ¿Cómo crear políticas que reconozcan la diversidad de actores? ¿Cómo asegurarse de que las decisiones reflejen la complejidad del territorio y no solo una parte de ella?

Responder a estas preguntas requiere más que normas o infraestructura. Requiere una mirada diferente. Una que entienda que en ciertos territorios la naturaleza y la sociedad no se oponen, sino que coexisten en una relación dinámica que debe ser comprendida antes que regulada. Santay es uno de esos territorios. Reconocerlo como tal es el primer paso para estar a la altura de su realidad.

José Delgado Mendoza,
Gestor cultural y ambiental,
Director del Observatorio de Santay

Este contenido ha sido publicado originalmente por EL COMERCIO. Si vas a hacer uso del mismo, por favor, cita la fuente y haz un enlace hacia la nota original en la dirección: https://www.elcomercio.com/cartas/cartas-a-quito-22-de-abril-de-2026/

Día de la Tierra en Santay: Segunda semana del Curso Vacacional “Pequeños Guardianes del Humedal”

Isla Santay, 21 de abril de 2026


En el marco del Día de la Tierra, este 21 de abril se presenta como una valiosa oportunidad para reafirmar el compromiso de Santi, el guardián del humedal, y de todos los participantes del curso vacacional Pequeños Guardianes del Humedal, con el cuidado y la protección de la isla Santay.

La segunda semana del curso se desarrolló con una participación activa y entusiasta de niños y niñas de la comunidad, consolidando este espacio como un entorno de aprendizaje, convivencia y conexión directa con su territorio.


Bajo la organización y conducción de la tutora del curso, Fabiana Achiote, se llevaron a cabo diversas actividades educativas, recreativas y de sensibilización ambiental, promoviendo el trabajo en equipo, la creatividad y el fortalecimiento del sentido de pertenencia hacia el humedal.

Uno de los momentos más relevantes fue la charla sobre la fauna del humedal Santay, impartida por Iralda Cirino, del Programa de Manejo de Biodiversidad del Ministerio de Ambiente y Energía, a quien extendemos un especial agradecimiento por compartir sus conocimientos y acercar a los niños a la riqueza natural de su entorno.

Asimismo, esta semana contó con el valioso apoyo logístico de la guardaparque Diana Otero, así como de las pasantes Andreina Orellana y Belén Rodríguez, estudiantes de la Universidad Estatal de Milagro, cuyo compromiso y acompañamiento fueron fundamentales para el desarrollo de las actividades.

Un aspecto especialmente significativo fue la entrega de regalos y premios donados por la administración del Área Nacional de Recreación Isla Santay, los cuales generaron gran entusiasmo entre los niños y niñas, fortaleciendo su motivación y su vínculo positivo con las actividades y con el entorno protegido.

Las dinámicas desarrolladas —incluyendo juegos, actividades de pintura, espacios de intercambio y jornadas junto a los guardaparques— fueron altamente valoradas por los participantes, quienes destacaron especialmente la oportunidad de compartir, aprender y disfrutar en grupo. De manera recurrente, manifestaron su deseo de prolongar las jornadas, lo que evidencia el impacto positivo del curso en su bienestar y motivación.

En términos generales, esta segunda semana no solo fortaleció conocimientos sobre el humedal, sino que también reafirmó valores fundamentales como el respeto por la naturaleza, la convivencia y el compromiso con el cuidado de Santay como un verdadero humedal habitado.




07 abril 2026

Pequeños Guardianes del Humedal: sembrando futuro desde Santay


“Pequeños Guardianes del Humedal” es, en esencia, una apuesta a largo plazo.




En la Isla Santay, donde el río y la vida se entrelazan cada día, está ocurriendo algo profundamente esperanzador: niños y jóvenes de la comunidad están descubriendo, con sus propias manos y miradas, el valor de su territorio.


El curso vacacional “Pequeños Guardianes del Humedal”, impulsado por el Observatorio de Santay, no es solo una actividad recreativa. Es una experiencia formativa que busca despertar conciencia, identidad y compromiso con este humedal vivo y habitado.

🐾 Aprender desde el territorio

A través de dinámicas participativas, recorridos, juegos y actividades creativas, los niños se acercan a los elementos esenciales de Santay:

  • El agua, como fuente de vida
  • La fauna, como riqueza que debemos proteger
  • El territorio, como espacio compartido entre naturaleza y comunidad



Y en medio de esta aventura aparece Santi, el oso hormiguero de Santay, quien se ha convertido en el guía simbólico del programa. A través de él, los niños conectan con mensajes clave sobre el cuidado del humedal, pero también con algo más profundo: el orgullo de pertenecer a este lugar.

🎓Aprender Haciendo

El enfoque del curso es claro: aprender haciendo.

Cada fin de semana se desarrollan actividades prácticas cuyos resultados son presentados y compartidos los días lunes. Esto no solo refuerza el aprendizaje, sino que permite a los niños expresarse, reflexionar y construir conocimiento desde su propia experiencia.

Aquí no hay espectadores. Todos son protagonistas.




🤝 Una iniciativa con raíces comunitarias

El curso cuenta con el valioso apoyo de los guardaparques del Área Nacional de Recreación Isla Santay, así como con la tutoría de Fabiana Achiote, maestra comunitaria de la escuela de la isla.

Esta articulación entre comunidad, educación y conservación refleja justamente lo que Santay necesita: procesos construidos desde dentro, con su gente, para su futuro.

🌱 Más que un curso, una siembra

Porque cuidar Santay no empieza con grandes proyectos, sino con pequeñas acciones… con niños que entienden su entorno, que lo valoran y que, poco a poco, se convierten en sus mejores defensores.

Desde el Observatorio de Santay creemos firmemente en esto:
no hay conservación posible sin comunidad, y no hay comunidad sostenible sin educación.

Hoy, en cada dibujo, en cada recorrido, en cada historia compartida, se está sembrando algo que va mucho más allá de un curso vacacional.

Se está sembrando futuro.