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03 agosto 2026

Economía solidaria para Santay

La Isla Santay no es solo un destino turístico. Es un humedal, un área protegida y un territorio habitado, donde una comunidad ha intentado durante años organizarse, sostener actividades productivas, atender visitantes y conservar un patrimonio natural y cultural de enorme valor. Precisamente por esa condición excepcional, su organización comunitaria se ha estructurado bajo los lineamientos de la Economía Popular y Solidaria, entendiendo que el desarrollo del territorio solo puede construirse desde el esfuerzo colectivo y el bienestar común.

Sin embargo, en la práctica, esa comunidad ha recibido poco acompañamiento real. Se le exige organización, cumplimiento administrativo y capacidad de gestión, pero no siempre se le brinda asistencia técnica sostenida, capacitación, fortalecimiento comercial, acceso a mercados, apoyo para mejorar sus servicios ni articulación efectiva con las instituciones públicas responsables.

Es posible que dentro del sistema de Economía Popular y Solidaria las asociaciones ocupen un lugar menos visible que las cooperativas, sobre las cuales suele concentrarse mayor atención institucional. Pero eso no debería convertirlas en organizaciones de segunda categoría. Si una comunidad se organiza bajo esta figura, cumple requisitos y forma parte del sistema, debe existir también un compromiso de fortalecimiento que acompañe esa pertenencia.

La membresía o reconocimiento dentro de la Economía Popular y Solidaria no debería significar solo obligaciones para la comunidad. También debería abrir una puerta a capacidades, herramientas, orientación técnica y oportunidades reales. De lo contrario, la formalización termina siendo una carga antes que un apoyo.

El problema de Santay no es la falta de voluntad comunitaria. El problema es que la Economía Popular y Solidaria no puede limitarse a registrar organizaciones, supervisarlas o pedirles requisitos. En territorios frágiles, habitados y ambientalmente estratégicos, debe traducirse en presencia, guía, formación y acompañamiento permanente.

Santay podría ser un caso piloto nacional de economía solidaria aplicada a un humedal habitado y a un área protegida con población local. Allí convergen conservación, turismo comunitario, educación ambiental, cultura fluvial y economía local. Pero para que eso ocurra, se necesita una acción coordinada entre las instituciones de economía popular y solidaria, el Ministerio del Ambiente, el Ministerio de Turismo, los gobiernos locales de Guayaquil y Durán, la academia y la propia comunidad.

No se puede pedir a una comunidad que cuide un humedal, habite responsablemente un área protegida, reciba visitantes, sostenga servicios y genere ingresos dignos si el Estado no la acompaña de manera seria. La Economía Popular y Solidaria será realmente transformadora cuando llegue a territorios como Santay no solo como normativa, sino como una política viva, cercana y útil.

Santay no necesita más discursos sobre desarrollo territorial. Necesita que esos discursos se conviertan en acompañamiento concreto.

José Delgado Mendoza, Gestor Cultural y Ambiental, Director del Observatorio de Santay

Este contenido ha sido publicado originalmente por EL COMERCIO. : https://www.elcomercio.com/cartas/cartas-a-quito-3-de-agosto-de-2026/

23 julio 2026

Santay no puede seguir esperando

Han pasado 231 días desde el cierre del acceso peatonal y ciclista a la Isla Santay. Lo que inicialmente pudo entenderse como una medida necesaria por razones de seguridad, hoy se ha convertido en una espera demasiado larga para una comunidad que vive dentro de un humedal de importancia internacional.

Santay no es únicamente un sitio turístico. Es un territorio habitado, con familias, niños, escuela, memoria, trabajo comunitario y una relación diaria con el río y el humedal. Cuando el acceso permanece cerrado durante tantos meses, no se detiene solamente la visita turística: se afecta la economía local, se limita la educación formal y ambiental, se debilita la vida comunitaria y se golpea la dignidad de una población que ha demostrado por años compromiso con su territorio.

La infraestructura de acceso a Santay fue ejecutada con recursos públicos. Por tanto, debía estar sujeta a planificación, fiscalización, mantenimiento y control. Si el propio Estado identificó problemas técnicos o deficiencias en esas obras, correspondía activar oportunamente los mecanismos institucionales para exigir reparaciones, responsabilidades y soluciones. Lo que no podía ocurrir era que la infraestructura quedara abandonada y que las consecuencias terminaran cayendo sobre la comunidad.

Además, han pasado cerca de diez años desde que la Contraloría General del Estado, en un informe especial, advirtió que el material utilizado en las ciclovías no tendría una duración adecuada, tanto por su calidad como por la forma en que fue colocado. Es decir, el deterioro actual no puede presentarse como una sorpresa. Hubo señales, observaciones y alertas institucionales que debieron activar decisiones oportunas.

Lo más triste es que este caso no ha sido invisible. Ha pasado por escritorios, informes, reuniones y competencias institucionales. Algunos funcionarios, incluso, han conocido el caso desde distintas funciones públicas, viendo regresar el mismo problema una y otra vez sin que se active una respuesta suficiente. Sin embargo, ni siquiera parece haberse hecho lo mínimo indispensable: pedir una actualización administrativa del caso, conocer el estado real de las gestiones entre las carteras responsables, exigir información técnica clara y comunicar a la comunidad una ruta concreta de solución. Cuando una comunidad espera durante meses sin respuestas, el silencio también se vuelve una forma de abandono.

Desde las esferas burocráticas resulta fácil cuestionar la falta de participación o interés de la comunidad en mejorar las condiciones de una infraestructura pública. Pero la realidad en Santay es distinta: cuando las respuestas institucionales no llegan, la comunidad intenta sostener su territorio con lo poco que tiene.

En medio de esta larga espera, pobladores de Santay han realizado trabajos por iniciativa propia en algunos sectores de la ciclovía, sin recursos estatales y con enormes limitaciones materiales. Ese esfuerzo no debe ser mal visto. Al contrario, demuestra compromiso, organización y sentido de pertenencia. Pero también revela una situación preocupante: una comunidad no debería verse obligada a asumir, con sus propios medios, tareas que corresponden a una obra pública.

También preocupa la seguridad. Mientras en otros espacios se discute cómo fortalecer la protección de las áreas protegidas, en Santay, a pocos cientos de metros de Guayaquil y Durán, dos ciudades densamente pobladas y centrales para la vida económica del país, una comunidad sigue esperando respuestas concretas. La seguridad no puede ser un discurso lejano cuando los habitantes, visitantes y guardaparques enfrentan riesgos cotidianos derivados del deterioro, el abandono y la falta de vigilancia suficiente.

El turismo comunitario no puede seguir paralizado indefinidamente. Muchas familias han construido, con esfuerzo y constancia, una forma honesta de recibir visitantes, contar su historia y mostrar el valor de vivir en un área protegida. Cada día de cierre significa menos ingresos, menos oportunidades y más incertidumbre.

Es comprensible que existan problemas técnicos, administrativos o presupuestarios. Pero lo que no resulta aceptable es que la espera se prolongue sin información clara, sin plazos públicos y sin una hoja de ruta visible para la reparación y reapertura segura del acceso.

Santay no puede seguir esperando mientras la vida comunitaria, la educación y el turismo se mantienen detenidos. Las instituciones responsables deben informar con transparencia qué se ha hecho, qué falta por hacer, quién tiene la competencia directa, qué acciones de control se han iniciado y cuándo se devolverá a la comunidad y a la ciudadanía un acceso digno, seguro y funcional.

La conservación no puede sustentarse únicamente en discursos. Necesita decisiones, mantenimiento, presupuesto, coordinación institucional, seguridad, control público y respeto por la gente que vive en los territorios protegidos.

Santay ya esperó demasiado. No es posible que un proyecto estatal, creado para conectar y beneficiar a una comunidad, termine convirtiéndose en su calvario.

José Delgado Mendoza, Gestor Cultural y Ambiental. Director del Observatorio de Santay

Fotos: Wladimir Torres

Este contenido ha sido publicado originalmente por EL COMERCIO https://www.elcomercio.com/cartas/cartas-a-quito-22-de-julio-de-2026/

13 agosto 2025

El Humedal Santay Brilla en la COP15: Doble Galardón Internacional para el Observatorio de la Isla

El pasado 27 de julio de 2025, el Observatorio de la Isla Santay vivió un momento histórico: recibir dos Estrellas de los Humedales de parte de Wetland Link International (WLI), en el marco de la COP15 de los Humedales celebrada en Victoria Falls, Zimbabue.

Este reconocimiento nos coloca entre los 16 centros distinguidos a nivel mundial en 2025, y entre los pocos en recibir dos galardones simultáneamente.

El Ing.Daniel Guerra, MSc. delegado del Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica del Ecuador a la COP 15, recibió los galardones otorgados al Observatorio de Santay. Foto cortesia D. Guerra.

Un reconocimiento que trasciende fronteras

Las dos Estrellas obtenidas destacan aspectos esenciales de nuestro trabajo:
  • ⭐ Categoría Personas: por el compromiso, la creatividad y la dedicación del equipo humano que hace posible el Observatorio.

  • ⭐ Categoría Facilidades: por ofrecer un espacio accesible, educativo y atractivo, que permite al público visitar, aprender y disfrutar en contacto directo con el Humedal Santay.

Más que un premio, se trata de un respaldo internacional a la labor constante de conservación, educación ambiental y participación comunitaria que impulsa nuestro proyecto.





Agradecimientos que nacen del corazón

Estos logros no serían posibles sin el aporte y la confianza de muchas personas y organizaciones. Nuestro más profundo agradecimiento a:

  • WLI y a los jueces internacionales, por reconocer nuestro trabajo y el valor del humedal Santay.

  • Nuestros monitores, pobladores de la Isla Santay, que reciben y guían a cada visitante con dedicación y calidez.

  • Los miembros de Amigos de Santay, que acompañan cada iniciativa.

  • Los artistas que han dado vida a nuestras 15 exposiciones, llevando cultura y creatividad a este espacio flotante.

  • Y todas las personas que han hecho suyo el Observatorio como un lugar donde se aprende sobre nuestro humedal y nuestra cultura.

Un espacio vivo y compartido

Desde su inauguración en 2022, el Observatorio ha sido mucho más que un punto de información: es un puente entre la ciencia, el arte y la comunidad.

Cada exposición, charla y actividad es una oportunidad para dialogar con el territorio y con quienes lo habitan, fortaleciendo el compromiso con la conservación y el orgullo de pertenencia.

Mirando hacia el futuro

Recibir este doble galardón en la COP15 nos impulsa a seguir construyendo un espacio abierto, participativo y vivo, que inspire a nuevas generaciones a cuidar y valorar los humedales.

Santay es naturaleza, es cultura, es comunidad… y hoy, más que nunca, es también un ejemplo de que la unión de esfuerzos puede trascender fronteras.

En mi calidad de Gestor y Director del Observatorio de Santay, miembro del WLI quiero decirles: ¡Gracias a todos por ser parte de este logro! 

Fotografías: Wladimir Torres

17 junio 2025

Santay Expone su Ciencia: Infografías que Revelan los Secretos del Humedal

Una exposición en el Observatorio de Santay celebra el Día del Ambiente con imágenes que traducen la ciencia en conocimiento accesible para todos.

Un Observatorio al Servicio de la Comunidad y del Planeta

El pasado 7 de junio, en el marco del Día Mundial del Ambiente, el Observatorio de Santay inauguró una exposición de infografías científicas que resumen los hallazgos de cuatro estudios recientes realizados en el humedal Isla Santay. Esta iniciativa busca acercar la ciencia a la comunidad y reafirmar el papel del Observatorio como Centro de Información del Humedal Santay, reconocido por la Red Mundial de Humedales (WLI).

Las infografías fueron elaboradas por José Delgado Mendoza, director del Observatorio y mentor de la Asociación Amigos de Santay, quien ha liderado los esfuerzos de divulgación científica en la isla.

Cuatro Estudios que Inspiran Acción

Durante el evento, se presentaron los siguientes estudios:

  • El Caracol Africano: Se investigó la presencia de esta especie invasora. Aunque no se encontraron ejemplares, se identificó una especie nativa, lo que resalta la importancia de la vigilancia ecológica.
  • Diversidad de Aves: Se registraron 30 especies en la temporada de lluvias y 41 en la seca, confirmando el valor de Santay como refugio para aves migratorias y residentes.
  • Contaminación por Microplásticos: Se hallaron 692 partículas en los sedimentos, especialmente en la zona norte, lo que plantea preocupaciones sobre su impacto ambiental.
  • Polinizadores en Santay: Se identificaron 69 tipos de polinizadores, esenciales para la reproducción de plantas y la salud del ecosistema.

Puedes consultar uno de los estudios publicados sobre la contaminación por micro plásticos presentes en los sedimentos de la isla Santay en el siguiente enlace.

Voces de la Ciencia y la Comunidad

Durante la ceremonia, Sonia Rodríguez, secretaria de la Asociación Amigos de Santay, dio la bienvenida a los asistentes. También participaron los investigadores Dra. Leila Zambrano, Dr. Enrique Arizaga y Dr. José Hernández, quienes compartieron sus experiencias y destacaron la importancia de continuar investigando en territorios como Santay. Un estudiante de la Universidad Agraria también ofreció unas palabras, reflejando el valor educativo de estos proyectos.

Un Espacio Vivo para la Ciencia Compartida

El Observatorio, construido con materiales sostenibles y flotando sobre el río, se consolida como un espacio cultural y científico. Esta exposición marca el inicio de una serie de presentaciones futuras, conforme avancen nuevas investigaciones en el humedal.

Compromiso con el Futuro del Humedal

Con esta iniciativa, Santay no solo protege su biodiversidad, sino que también cultiva una ciudadanía más informada y comprometida. 

Porque en Santay, la ciencia no se guarda: se vive, se comparte y se celebra.

 

 Participantes de la exposición se trasladan por el río Guayas rumbo a la Isla Santay, en un recorrido comunitario previo al evento ambiental del 7 de junio.

Panel expositivo dentro del Observatorio de Santay, con infografías científicas sobre avifauna y polinizadores en la isla. A través de mapas, fotos y gráficos, los estudios traducen el conocimiento académico en herramientas visuales.

 Foto grupal junto a la infografía “Evaluación de la contaminación por micro plásticos en los sedimentos de la isla Santay”, elaborada por investigadores y estudiantes universitarios y presentada en el Observatorio de Santay como parte del intercambio académico sobre el humedal Santay.

Investigadores y estudiantes presentan el estudio sobre polinizadores de la isla Santay , como parte de una jornada de intercambio académico y social en el Observatorio de Santay.