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29 mayo 2026

Santay y la memoria fluvial


Frente a Guayaquil, la Isla Santay ha permanecido durante siglos como silenciosa testigo de la historia del río Guayas y de la construcción misma del puerto principal del Ecuador. Mucho antes de convertirse en un referente ambiental contemporáneo, este humedal habitado —marcado también por antiguas haciendas, ganadería y agricultura— observó el paso de expediciones científicas, embarcaciones fluviales y navegantes que ayudaron a conectar al país con el mundo. También fue testigo del asedio de barcos piratas que, amparados por la noche, navegaban detrás de la isla para lanzarse al amanecer sobre la ciudad.

Esa dimensión histórica ha sido precisamente una de las líneas de trabajo impulsadas por el Observatorio de Santay, concebido como una plataforma flotante para la cultura, la historia y el ambiente del humedal. A través de sus exposiciones, el Observatorio ha buscado acercar a visitantes y comunidades a una memoria territorial muchas veces poco conocida, pero profundamente vinculada a la identidad de Guayaquil y del río Guayas.

Durante estos tres últimos años, las exposiciones desarrolladas por el Observatorio de Santay han recorrido temas diversos: desde la presencia de la expedición científica de Alejandro Malaspina en octubre de 1790, hasta la época de los vapores que llegaban desde puertos extranjeros o realizaban cabotaje entre ciudades marítimas y fluviales del Ecuador.

De manera especial, también se ha expuesto cómo, en la cartografía histórica del antiguo “río de Guayaquil”, nombre con el que durante siglos se conoció al actual río Guayas, la isla Santay ocupaba uno de los referentes naturales más visibles para identificar la localización de Guayaquil.

También han sido presentados antiguos mapas, paisajes históricos, biodiversidad y las transformaciones humanas y ambientales del humedal, permitiendo comprender que Santay forma parte de una historia viva donde naturaleza, navegación, ciudad y comunidad han convivido durante generaciones.

Pensar Santay únicamente como un espacio natural aislado sería reducir su verdadera dimensión. Santay es también memoria del río, patrimonio cultural y territorio socioambiental habitado.

Fortalecer los espacios de educación y cultura dentro del humedal implica, igualmente, fortalecer la relación de la ciudad con su propia historia. En tiempos donde muchas veces vivimos de espaldas a nuestros ríos, recuperar la memoria fluvial de Guayaquil constituye también una forma de reencontrarnos con nuestra identidad.

José Delgado Mendoza, Gestor Cultural y Ambiental, director del Observatorio de Santay

Este contenido ha sido publicado originalmente por EL COMERCIO. Si vas a hacer uso del mismo, por favor, cita la fuente y haz un enlace hacia la nota original en la dirección: https://www.elcomercio.com/cartas/cartas-a-quito-28-de-mayo-de-2026/

14 mayo 2026

Pequeños Guardianes del Humedal: educación, comunidad y esperanza en Santay

Pequeños Guardianes del Humedal: Un curso vacacional que sembró conciencia, comunidad y esperanza en la isla Santay


Durante cuatro fines de semana, 42 niños y adolescentes de la isla Santay participaron en el curso vacacional “Pequeños Guardianes del Humedal”, una experiencia comunitaria de educación ambiental que dejó aprendizajes, sonrisas y nuevas semillas de compromiso con el Humedal Isla Santay.

Más que un curso recreativo, esta iniciativa representó un esfuerzo colectivo construido desde el propio territorio, reuniendo a guardaparques, tutoras, voluntarios, líderes comunitarios y actores locales alrededor de un objetivo común: fortalecer en las nuevas generaciones el conocimiento, el amor y el sentido de pertenencia hacia uno de los humedales más importantes del Ecuador.

El curso demostró además que Santay posee capacidades humanas, liderazgo comunitario y voluntad de trabajo conjunto para generar espacios positivos para su niñez y juventud.

Aprender desde la realidad del humedal


A lo largo de las jornadas, los participantes compartieron actividades educativas, recreativas y ambientales enfocadas en temas como el cuidado del agua, la fauna del humedal, la conservación ambiental y el papel que cumplen los guardaparques dentro del Área Nacional de Recreación Isla Santay.

Las charlas permitieron que los niños y adolescentes comprendieran mejor la importancia de proteger su territorio y valorar la riqueza natural y humana de la isla. El aprendizaje tuvo un valor especial porque fue transmitido directamente por personas vinculadas al humedal y al trabajo diario de conservación.


Durante la clausura, el guardaparque Sr. Stalyn Roldán compartió una charla sobre el rol y las funciones de los guardaparques en el Humedal y Área Protegida Isla Santay, explicando el trabajo que realizan para proteger la biodiversidad, orientar a los visitantes y acompañar a la comunidad.





Liderazgo y capacidades nacidas en Santay


Uno de los aspectos más valiosos del curso fue la activa participación de personas de la propia isla, fortaleciendo el sentido de pertenencia y demostrando que la educación ambiental tiene más fuerza cuando nace desde la comunidad y se construye con quienes conocen y viven diariamente el territorio.


Las hermanas Fabiana e Ingrid Achiote participaron como tutoras, acompañando las actividades y demostrando que en Santay existen capacidades locales, liderazgo comunitario y compromiso con la formación de las nuevas generaciones.

Asimismo, la guardaparque Mgs. Diana Otero cumplió un papel fundamental como enlace dinámico y permanente entre el curso y la administración del área protegida, apoyando la coordinación de las charlas, la valoración de los contenidos educativos y el acompañamiento general de las jornadas.

Santi: educación ambiental desde la alegría



Las actividades estuvieron acompañadas por la presencia de Santi, el Guardián del Humedal, personaje educativo que se convirtió en un símbolo cercano, alegre y motivador para los niños.



Santi acompañó las jornadas, participó en las dinámicas y ayudó a transmitir de manera amigable y divertida los mensajes de conservación y cuidado del humedal. Su presencia permitió que muchos de los aprendizajes quedaran asociados a experiencias positivas, juego, integración y afecto.




El personaje tiene además un significado especial para Santay, ya que el Observatorio de Santay es la oficina principal de Santi y el espacio desde donde se impulsan muchas de sus actividades educativas y de sensibilización ambiental.

El rol del Observatorio de Santay

El curso tuvo una característica particular: el Observatorio de Santay, impulsor y articulador de la iniciativa, se encontraba durante esas semanas en proceso de mantenimiento.


El Observatorio forma parte de la red internacional Wetland Link International (WLI) como Centro de Educación del Humedal Santay. Está dirigido por José Delgado Mendoza y fue establecido en la isla Santay en agosto de 2022 como un espacio dedicado a la educación ambiental, la investigación, la cultura y el fortalecimiento comunitario alrededor del humedal.

Debido a los trabajos de mantenimiento, las actividades se desarrollaron en la Casa Comunal de Santay, gracias al valioso apoyo de la presidenta de la Asociación de Pobladores, Sra. Elsita Rodríguez, cuya colaboración permitió abrir un espacio comunitario al servicio de la niñez y juventud de la isla.

Aun así, el Observatorio mantuvo un importante rol de acompañamiento, coordinación y articulación de la experiencia, fortaleciendo el trabajo conjunto entre comunidad, guardaparques, voluntarios y actores locales comprometidos con la educación ambiental.

Alimentación preparada desde el territorio


Otro aspecto importante del curso fue el cuidado puesto en la alimentación de los participantes.

Los refrigerios ofrecidos durante las jornadas fueron preparados en el propio humedal utilizando productos frescos y no industriales. Este detalle reforzó el carácter comunitario de la experiencia y transmitió también un mensaje coherente con los valores del curso: valorar lo cercano, lo natural y lo preparado con dedicación desde el territorio.



Un esfuerzo colectivo por la niñez de Santay

El Observatorio de Santay expresa un especial agradecimiento a la guardaparque Mgs. Diana Otero por su valiosa coordinación y acompañamiento durante el curso, así como a los guardaparques Stalyn Roldán, John Bajaña, Iralda Cirino y Jonathan Coronel, quienes compartieron charlas educativas con los niños sobre el cuidado del humedal, el agua, la fauna y el rol de los guardaparques dentro del área protegida.

Asimismo, expresa su agradecimiento al Biol. Eric Salavarria, Administrador del Área Nacional de Recreación Isla Santay e Isla Gallo, por su colaboración y apertura para el desarrollo de esta experiencia de educación ambiental comunitaria.

De igual manera, se reconoce el importante apoyo brindado por la Sra. Elsita Rodríguez y la comunidad organizada de ASOSERTU-Santay, cuya colaboración permitió desarrollar las actividades en la Casa Comunal y fortalecer el carácter comunitario del curso.

Mucho más que un curso vacacional

“Pequeños Guardianes del Humedal” dejó una enseñanza importante: proteger un humedal no empieza únicamente con normas o infraestructura. También comienza cuando un niño aprende a valorar el lugar donde vive y descubre que su territorio tiene historia, biodiversidad, cultura, comunidad y futuro.


En un contexto donde la niñez y juventud de Santay necesitan más oportunidades educativas, culturales y recreativas, experiencias como esta ayudan a fortalecer la autoestima territorial, el sentido de pertenencia y la conciencia ambiental de las nuevas generaciones.

La clausura del curso finalizó con la entrega de diplomas de participación en un ambiente de alegría, gratitud y esperanza, celebrando el compromiso de estos pequeños guardianes del humedal.

Porque sembrar conciencia en la infancia es también sembrar futuro para Santay.














06 mayo 2026

Santay: educar para conservar


Un humedal habitado requiere algo más que protección: exige educación, condiciones básicas y coherencia entre el discurso y la realidad.

La isla Santay es reconocida como un humedal de importancia internacional, un espacio donde la conservación de la biodiversidad convive con la vida de una comunidad que ha aprendido, por generaciones, a habitar su entorno. Este carácter de “humedal habitado” no es una debilidad del modelo, sino una de sus mayores fortalezas. Pero también plantea una responsabilidad que no siempre se asume con la misma claridad: la educación ambiental no puede ser un complemento, debe ser el eje.

En este contexto, resulta inevitable observar una contradicción que merece ser reflexionada. Mientras Santay es promovida como símbolo de sostenibilidad, su escuela ha enfrentado durante años la falta de acceso a electricidad y a conectividad a internet. No se trata únicamente de condiciones materiales; se trata de las herramientas mínimas para garantizar procesos educativos continuos, pertinentes y acordes con los desafíos actuales.

Vivir en un humedal exige más educación, no menos. Exige formar a niños y jóvenes que comprendan su territorio, que desarrollen capacidades para cuidarlo y, al mismo tiempo, para proyectarse hacia el mundo. Sin acceso a energía ni a conectividad, esa formación queda inevitablemente limitada desde su base.

En este mismo sentido, acciones valiosas como las mingas de recolección de residuos sólidos deben entenderse en su justa dimensión. La minga es, por naturaleza, un llamado de atención y una respuesta colectiva ante una necesidad urgente; no debería convertirse en una práctica permanente para sostener lo que debe ser parte de un cotidiano bien organizado. Educar no es conmemorar, es sostener procesos. La limpieza y el cuidado del entorno no pueden depender de jornadas aisladas, sino de hábitos, conocimientos y responsabilidades compartidas que se construyen día a día.

A ello se suma una oportunidad evidente: fortalecer el vínculo entre conservación y educación a través de los propios guardaparques. Su presencia constante en el territorio, su conocimiento directo del humedal y su cercanía con la comunidad los convierten en referentes naturales para niños y jóvenes, muchos de los cuales ya los ven como modelos a seguir. Incorporar, de manera planificada y con el debido respaldo institucional, espacios de participación de los guardaparques en procesos educativos podría generar beneficios mutuos: enriquecer la formación de los estudiantes y, al mismo tiempo, fortalecer el sentido de propósito y reconocimiento de quienes cuidan el área protegida.

Sin embargo, en Santay no faltan capacidades. Quienes hemos tenido la oportunidad de compartir con sus estudiantes sabemos que existe curiosidad, compromiso y un profundo sentido de pertenencia. Son jóvenes que no solo pueden ser beneficiarios de la conservación, sino actores clave en su sostenibilidad futura. La pregunta es si estamos creando las condiciones para que ese potencial se desarrolle plenamente.

La conservación de un humedal no puede limitarse a la protección de su entorno natural. Debe incluir, de manera coherente, el fortalecimiento de su tejido social y educativo. De lo contrario, corremos el riesgo de sostener un modelo que protege el paisaje, pero limita las oportunidades de quienes lo habitan.

Santay nos ofrece una oportunidad valiosa: demostrar que es posible construir un modelo de conservación donde naturaleza y comunidad avancen juntas. Para ello, la educación —con acceso real a energía, conectividad y contenidos pertinentes— no es un lujo, sino una condición indispensable.

José Delgado Mendoza
Gestor cultural y ambiental
Director del Observatorio de Santay

Este contenido ha sido publicado originalmente por EL COMERCIO. Si vas a hacer uso del mismo, por favor, cita la fuente y haz un enlace hacia la nota original en la dirección: https://www.elcomercio.com/cartas/cartas-a-quito-6-de-mayo-de-2026/

09 mayo 2025

Impulsar el Turismo en Isla Santay: Una Oportunidad para su Desarrollo Sostenible

La Isla Santay, un tesoro natural y cultural ubicado en Ecuador, alberga una comunidad de 315 habitantes cuyo sustento depende en gran parte del turismo y la conservación del ecosistema. Sin embargo, la falta de infraestructura turística limita el flujo de visitantes y las oportunidades económicas. Mejorar la infraestructura podría transformar Santay en un destino atractivo, fomentando el desarrollo sostenible y asegurando el bienestar de sus habitantes.

Conocimiento de las Autoridades y la Falta de Acciones Concretas

Las necesidades de la población de Santay son conocidas por instituciones como el Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica, los Municipios de Durán y Guayaquil, y la Prefectura del Guayas. Estas entidades han visitado la comunidad con el propósito de evaluar la situación y buscar soluciones para recuperar los niveles de turismo previos a la pandemia de COVID-19. Sin embargo, hasta el momento, estas visitas no se han traducido en proyectos concretos para mejorar la infraestructura turística, lo que ha afectado el desarrollo económico de la isla.

El Desafío de la Asociación de Servicios Turísticos de Santay (Asosertu)

La Asociación de Servicios Turísticos de Santay (Asosertu), conformada por pobladores de la isla, enfrenta serias dificultades debido a la falta de visitantes. Su operación depende directamente de los ingresos generados por el turismo, los cuales son fundamentales para el mantenimiento de la infraestructura turística. Sin turistas, los ingresos disminuyen, lo que impide realizar mejoras necesarias para brindar una experiencia de calidad a los visitantes. A pesar de las quejas justificadas de los turistas por el estado de la infraestructura, la comunidad no puede solventar los problemas sin el apoyo de los gobiernos locales y nacional.

Beneficios de Mejorar la Infraestructura Turística

1. Mayor Afluencia de Turistas

Un acceso mejorado, áreas de hospedaje ecológico y servicios turísticos eficientes harían de Santay un destino más accesible y atractivo para visitantes nacionales e internacionales.

2. Incremento en los Ingresos Locales

Con más turistas, los negocios locales—como restaurantes, tiendas de artesanías y guías turísticos—podrían aumentar sus ingresos, brindando mejores oportunidades económicas a la comunidad.

3. Preservación del Entorno Natural

Implementar una infraestructura sostenible permitiría equilibrar el turismo y la conservación del ecosistema, evitando el impacto ambiental negativo y promoviendo un modelo de turismo ecológico.

4. Diversificación de Actividades Turísticas

Además de senderos y experiencias ecológicas, el Observatorio de Santay, una plataforma flotante junto al muelle de la comunidad juega un papel clave en la educación y promoción turística. Desde agosto de 2022, ha organizado 14 exposiciones de arte, historia y biodiversidad del Humedal Santay. Su director, José Delgado Mendoza, busca implementar actividades educativas para niños, haciendo las visitas más atractivas y enriquecedoras.

Retos Infraestructurales en Santay

Si bien la comunidad cuenta con dos embarcaciones con capacidad para 40 turistas cada una, el principal problema es la falta de un muelle propio en Guayaquil, lo que dificulta el acceso de visitantes. Actualmente, las visitas por el río son la mejor opción, ya que los 1.800 metros de caminera y ciclovía que conectan Guayaquil con Santay requieren reparaciones urgentes debido al uso y a su mala calidad de construcción.

Propuestas para Mejorar la Infraestructura

  • Construcción de un muelle en Guayaquil: Facilitaría el acceso directo a la isla, aumentando el flujo turístico.

  • Restauración de la caminera y ciclovía: Mejoraría la conectividad terrestre y la experiencia de los visitantes.

  • Desarrollo del Observatorio de Santay: Incluir actividades interactivas para niños y turistas.

  • Alojamientos sostenibles: Cabañas ecológicas y áreas de camping con servicios básicos.

  • Promoción del turismo digital: Creación de una plataforma web con información turística, reservas y experiencias interactivas.

  • Capacitación local: Cursos de atención al turista y conservación ambiental para los habitantes.

Compromiso con la Educación y el Desarrollo Comunitario

Además de los esfuerzos para mejorar el turismo, la Asociación Amigos de Santay, de la cual José Delgado Mendoza es miembro, trabaja en la repotenciación de la escuela de la isla. Su objetivo es garantizar que docentes y alumnos cuenten con un espacio seguro, equipado con agua potable, electricidad e internet, para mejorar la calidad educativa y fortalecer el desarrollo de la comunidad.

Conclusión

Invertir en la infraestructura turística y educativa de Isla Santay no solo impulsaría la economía local, sino que también fortalecería la identidad cultural y la conservación ecológica. Con planificación y compromiso, Santay tiene el potencial de convertirse en un modelo de turismo sostenible en Ecuador.

12 octubre 2022

El Observatorio de Santay


¿Qué es eso? de dónde salió esa idea? me preguntan. Puedo decir que originalmente se trataba de construir una oficina flotante, algo que no esté en Guayaquil, pero tampoco en Santay, por eso de no entrometerse tanto en la vida de la comunidad. Como Ingeniero Naval con algunos diseños a mi haber, pero poca experiencia en construcción era también una buena oportunidad de desempolvar ciertos conocimientos.


Buscando ideas, encontré un lindo trabajo realizado en Babahoyo, Ecuador por jóvenes arquitectos, tomando de base una de las casas flotantes sobre el río y ofreciendo una propuesta efidecente, entiéndase eficaz y decente.


Contacté a sus promotores Juan Carlos Bamba y José Gómez en octubre del 2020 y rápidamente surgió una buena química. La idea de la oficina se la amplió a un espacio un poco mayor para actividades culturales.


Se crearon los primeros esbozos y tras quedar de acuerdo en abril de 2021 sobre el diseño final, se empezó a golpear puertas de Amigos de Santay y también a solventar temas de ingeniería naval como la flotación, para eso solicito al colega José Guartatanga su apoyo profesional. 


Vale decir que desde su inauguración el Observatorio de Santay viene recibiendo muchas visitas y ha generado interés en la prensa local e internacional, por lo novedoso, y por el aspecto cultural y comunitario del mismo.


Una reseña de lo que es y ha sido el proceso del Observatorio de Santay lo pueden encontrar aquí


10 agosto 2018

QUINTA EDICION DE BOLIVAR VUELVE A SANTAY


María Eugenia Reina Banchón
La población de la Isla Santay recordará este 25 de agosto los 189 años de la llegada de su más ilustre visitante el Libertador Simón Bolívar quien entre el 28 de agosto y el 23 de septiembre de 1829 permaneció en Santay a fin de aliviarse de sus dolencias de salud.

Es así como desde hace 5 años y de manera consecutiva la escuela Jaime Roldós de la comunidad de San Jacinto de Santay junto a la población de la isla y el acompañamiento de la Asociación “Amigos de Santay” realizan un acto simbólico de la llegada del Libertador abriendo así las festividades patronales de Santay.

Simón Bolívar es personificado por la o él alumno de la escuela que haya obtenido las mejores calificaciones, este año le correspondió a María Eugenia Reina Banchón de Quinto básico  quien según sus maestras es una niña que gusta mucho de participar en clase y de la lectura. 

El acto consiste en la llegada en canoa del Libertador y sus acompañantes desde Guayaquil, de la recepción que los dirigentes de la isla les hacen y de bailes en su honor.


En tanto que anfitriones los pobladores de Santay hacen la cordial invitación a toda la ciudadanía que desea acompañarlos en este evento cívico-cultural que revive parte de su historia para que los acompañen el sábado 25 de agosto a las 10h45 am en el Muelle de Santay.


26 junio 2018

Premiación a alumno de escuela de Santay

Maestra Ana Briones, Allan Domínguez, Genesis Delgado de Amigos
de Santay, Margarita Torres, madre del niño premiado y Lcda. Ena Gomero
Directora de la escuela Jaime Roldós de Santay
Allan Stalyn Dominguez Torres alumno de la escuela Jaime Roldós de la Isla Santay fue merecedor del Tercer Lugar en el concurso internacional convocado por la Sociedad de Cientificos de los Humedales de los Estados Unidos en la categoria de5to-8avo grado.
Agradecemos a la Directora de la escuela Lcda Ena Gomero, a la maestra Ana Briones, al personal del Ministerio del Ambiente en Santay a  Jorge Peñaherrera de Amigos de Santay y a las niñas y niños de la escuela por su brillante participación y colaboracion para el concurso previo de selección que se realizó en el humedal.

La obras seleccionadas al concurso fueron las de  Allan, Cristopher, Paul y Noemi Dominguez los cuatro recibieron premios de Amigos de Santay por sus trabajos ganadores

Exitos a Allan Stalyn el ganador de este año. 





19 febrero 2018

PROMESA Proyecto Metereologico Escolar en Santay




Instalar la estación meteorológica en la Isla Santay se convirtió en un desafió tecnológico. Gracias al apoyo de los Amigos de Santay en Guayaquil fue posible organizarlo.

El hecho de que ahora exista conexión de internet en la escuela favoreció que podamos integrarla  en el proyecto Météo des Ecoles.

Somos la segunda escuela en Sudamérica y la primera en Ecuador que envía datos.

Lo mas importante es que los chicos comprendan su funcionamiento y conozcan que variables son las que se miden. Que comparen lo que se visualiza en la estación y lo que sus sentidos captan. La experiencia comienza y no dudamos de que sera muy fructífera.

31 octubre 2017

Ramsar, la convención que salvó a Santay hace 17 años.




Desde 1994 el Comité Ecológico de la Espol, posteriormente  Comité Ecológico del Litoral  había probado
todas las posibilidades existentes para lograr que la Isla Santay sea declarada Area Protegida, las promesas
de los funcionarios de turno no sirvieron.

Santay estaba entonces únicamente habitada por ex trabajadores de las antiguas haciendas expropiadas en 1982 por el gobierno en beneficio del Ministerio de Obras Públicas que luego las traspasó al BEV para un proyecto de vivienda popular que nunca existió y que fue origen de un enorme escándalo político.

Dichos trabajadores cuyos abuelos llegaron alguna vez desde la península de Santa Elena con el carácter de temporales, decidieron un día quedarse, así los hacendados les asignaron terreno y construyeron sus casas hasta que llegó la expropiación. Los patrones forzados a vender partieron y los empleados que ya entonces se identificaban: “nacidos y criados en Santay” recibieron como indemnización el uso de lo que quedaba de las casas de hacienda para reubicarse y levantar sus viviendas. El BEV les dio permiso de usufructo a cambio del cuidado de la isla.

Se instalaron en el sector donde se encuentran ahora, el destino así los devolvió a la pesca, su primera actividad histórica de supervivencia. Se organizan como Asociación de Pobladores en 1999, en enero 2000 inauguran su primera y única escuela construida con el apoyo de ONG’s locales y extranjeras.

No lejos de allí en Guayaquil, a menos de un kilómetro de distancia, son otros los intereses para Santay, se habla de todo, desde un gran parque de atracciones, hasta un circuito de Fórmula Uno, de un Singapur latino hasta casinos y centro de espectáculos.

El 31 de octubre del 2000, tras una larga espera, el gobierno ecuatoriano recibe la aceptación de la Convención RAMSAR del pedido de declararla Humedal de Importancia Internacional.

Los argumentos ambientales y sociales presentados a la Convención por el Comité Ecológico son convincentes. Santay tiene una biodiversidad que hay que proteger y salvar, y una población que ha sabido y sabe cuidarla.

Todos los rumores se apagan. No más proyectos suntuosos, no más fantasmas desarrollistas.

10 años más tarde y por petición de la Asociación Amigos de Santay el Gobierno nacional en febrero del 2010 designa a las islas Santay y el Gallo como Área Protegida del Ecuador. 

El Humedal Santay se convirtió concretamente en el pulmón de Guayaquil, hoy a través de un puente peatonal y del transporte fluvial su comunidad y el proyecto ecoturístico son visitados por cientos de turistas.

Hasta hace 20 años casi nadie sabía de su existencia. Hoy es destino natural obligado.


La población santayence aspira ahora a construir su Museo Comunitario pues están orgullosos de una historia que quieren con ansias contar a sus visitantes.


Publicado por Diario El Telégrafo